Cumplimiento y certificación de las Buenas Prácticas Clínicas CIB

El pasado 8 de octubre certificaron con el Cumplimiento de las  Buenas Prácticas Clínicas  a la Corporación para Investigaciones Biológicas, conoceremos más de esta nueva certificación para la CIB. 

¿Qué es una Buena Práctica Clínica?
Es un estándar internacional de calidad ética y científica para el diseño, conducción,
realización, monitoreo, auditoría, registro, análisis y reporte de estudios clínicos que involucran para su desarrollo la participación de seres humanos. 

¿Qué es un estudio clínico?
También denominado ensayo clínico. Es cualquier investigación que se realice en seres humanos con intención de descubrir o verificar los efectos clínicos, farmacológicos y/o cualquier otro efecto farmacodinámico de productos en investigación, cualquier reacción adversa y/o para estudiar la absorción, distribución, metabolismo y excreción de productos en investigación, con el objeto de comprobar su seguridad y/o eficacia.

¿Qué es el certificado en Buenas Prácticas Clínicas?
Es la constancia que otorga el INVIMA, por una vigencia de cinco (5) años, a las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud que adelanten o deseen iniciar investigaciones con medicamentos en seres humanos, autorizándolos legalmente para tal fin. Este documento se expide una vez se verifique, en visitas de inspección, el cumplimiento de los requisitos contemplados en la Resolución 2378 de 2008.

Las Jornadas Académico-Científicas CIB2021

Jornadas académico-científicas CIB 2021

AGENDA

19 de octubre de 2021

7:30 a.m. Apertura Jornadas Académico-Científicas  

7:40 a.m. Dr. Nicolas Papón:  

  • Tema: Developing omics aproaches to elucidate pathogenic mechanisms in scedosporium species. 

8:40 a.m. Unidad de Micología Medica y experimental 

9:10 a.m. Unidad de Bacteriología y Micobacterias 

10:40 a.m. Unidad de Fitosanidad y control Biológico 

11:10 a.m. Unidad de Biodiversidad 

11:40 a.m.  Dra. Marisa Fabiana Nicolas:  

  • Tema: Enfoques bioinformáticos para priorizar blancos moleculares contra patógenos clínicos. 

2:00 p.m. Dr. Darío Do Porto Fernández: 2:00-2:45pm  

  • Tema: Del Genoma a la droga, nuevos enfoques en el descubrimiento de antimicrobianos. 

2.55 p.m. Unidad de Biología Celular y Molecular 

3:40 p.m. Unidad Biotecnología Vegetal 

4:10 p.m. Unidad Investigación Clínica 

4:40 p.m. Dr.  Leandro Costa 4:40 pm-5:20pm  

  • Tema: “Omics approaches at High Performance Technologies Central Laboratory (LaCTAD)” 
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Ven a este recorrido y conoce nuestras instalaciones y laboratorios con el acompañamiento de Ruta N comunidad I + D

Queremos dar a conocer nuestro que hacer científico y divulgar nuestra trayectoria y fortalezas a los sectores interesados y comunidad en general.

La CIB Fundada en 1970 con un enfoque en generación y transferencia de nuevo conocimiento en Ciencia, tecnología e Innovación. La CIB se encuentra actualmente reconocida por Colciencias como un–Centro de Investigación, que adicionalmente cuenta con la prestación de servicios especializados en los campos de las ciencias de la salud, la biodiversidad y la biotecnología agrícola y ambiental.

Se relaciona con las principales universidades y centros de investigación en el mundo y está integrada por profesionales altamente capacitados, con un sentido ético y humano al servicio de la sociedad. Busca con los resultados de sus investigaciones y su capacidad de autogestión, estrechar las relaciones con el sector productivo para fortalecer la innovación y la transferencia tecnológica y convertirse en un proyecto sostenible y eficiente.

La ciencia al servicio de la vida.

La CIB contribuye así con el seguimiento y monitoreo de las variantes circulantes de SARS-CoV-2 en el territorio nacional

Katterine molina, Uriel Hurtado, Jeanneth Mosquera.

La Corporación para Investigaciones Biológicas (CIB) hace parte de la Red de Vigilancia Genómica de SARS-CoV-2, apoyando la identificación y caracterización de variantes del virus responsable de la COVID-19 en Colombia. La red es liderada por el Instituto Nacional de Salud, entidad con la cual la CIB suscribió un convenio de colaboración poniendo a disposición su infraestructura, capacidad tecnológica en secuenciación de nueva generación y servidores de cómputo para análisis de datos, así como la contratación de personal científico especializado en áreas de biología molecular y bioinformática. 

La CIB contribuye así con el seguimiento y monitoreo de las variantes circulantes de SARS-CoV-2 en el territorio nacional, lo que significa que con los datos de secuenciación se pueden generar alertas tempranas sobre las variantes de mayor dominancia, permitiendo tomar a las entidades correspondientes medidas epidemiológicas que propendan al control de la dispersión del virus en la población.  

La fuerza vivificante del amor y la responsabilidad frente a la ciencia

Profesional Alejandra Zuluaga – Coordinadora IPS diagnóstico

Un temprano gusto por las ciencias naturales y una inquietud por el funcionamiento de los diferentes sistemas del organismo, definieron el perfil profesional de Alejandra Zuluaga desde el colegio. Recuerda que, en los últimos años de esta etapa, el curso de Química y la visita frecuente a los laboratorios despertó un interés apasionado por lo experimental.  “Estuvo en mi lista estudiar Química pura. Después, mi segunda opción en el examen de ingreso a la Universidad de Antioquia fue Nutrición y dietética, quería estar permeada de un ambiente de ciencia y salud”, expresa.

En abril del 2003 ingresó a la Corporación como practicante de Bacteriología de la UdeA, su única referencia de la CIB para entonces eran los comentarios de los compañeros que estaban a la expectativa de la asignación de las plazas de rotación por parte de la universidad: “Hablaban maravillas de la CIB: inclusión, buenos tratos y alto nivel de aprendizaje, eso me motivó mucho a hacer la practica en una de las áreas de la microbiología”, cuenta.

Con el tiempo no solo continuó con su rural en la CIB, también se vinculó formalmente para trabajar en el 2004 como analista de la Unidad de Micología Médica y Experimental de la mano de la Dra. Catalina de Bedout, coordinadora del Área de Diagnóstico de esta misma unidad, a quien considera una de sus grandes amigas y maestras. A partir de su jubilación, por decisión unánime de ella, la Dra. Luz Elena Cano y el Dr. Diego Miguel Sierra, se le asignó el cargo de coordinadora del área a la profesional Alejandra Zuluaga. Este logro sentó las bases para que en el 2018 asumiera definitivamente el cargo de coordinadora IPS diagnóstico tanto de Micología como de Bacteriología y Micobacterias.

“Siempre he estado en el Área de Diagnóstico Asistencial, mis esfuerzos han estado encaminados a la profundización en este tema. No hay que olvidar que tanto la Dra. Ángela Restrepo, una experta en el área de los hongos, como la Dra. Luz Elena Cano, líder de la Unidad Micología Médica y Experimental, son dos personas a las que también les debo gran parte de lo que soy y lo que he aprendido”, resalta.

La entrega desmedida, la responsabilidad y el amor potencian las labores de cada día, y aunque Alejandra Zuluaga puntualiza en todo lo que le falta por aprender, los logros obtenidos a lo largo del tiempo ponen en evidencia la fuerza y el rigor en cada uno de sus trabajos. “Durante mi instancia en la CIB hice una especialización en Microbiología Clínica, también una maestría en el mismo campo. Tener el apoyo de la Corporación, poder hacer el trabajo de grado con los mismos datos de investigación de la CIB y contar con la asesoría de personas tan importantes en el área de la micología como las doctoras Ángela, Catalina y Lula, es uno de los logros más grandes”, narra con emoción.

Cada una de las etapas de superación profesional que ha vivido de manera exitosa en la CIB, también ha sido posible gracias a las exigencias de sus mentoras. Recuerda con agradecimiento la rigurosidad académica que al principio se tornó un poco incomprensible, pero que después abrió un camino provechoso por la ciencia con un profundo sentido ético. “Antes manejábamos patologías de hongos donde atendíamos pacientes con bajos recursos económicos. La Dra. Ángela Restrepo nos recalcó algo fundamental: la ayuda a los pacientes más necesitados en sus diagnósticos es primordial, hay que procurar brindarles tranquilidad y cuidado”.

Hoy la profesional Alejandra Zuluaga dispone la ciencia al servicio de la vida obedeciendo a este principio esencial, fruto de una mentalidad que reflexiona con lucidez y agudeza sobre los innegables beneficios que el conocimiento ofrece a la sociedad. “Amo profundamente a la CIB, es el lugar donde me formé y donde trabajo feliz. No me veo ejerciendo mi labor en otra parte porque la Corporación ya es parte de mí”, manifiesta.

Aunada a esta causa vital, su familia juega de igual modo un papel trascendental al redireccionar toda su fuerza para encarar el día a día. A su esposo lo conoció en la CIB en el año 2005 siendo un estudiante de maestría de la Universidad de Pamplona del Norte de Santander, quien venía a hacer su trabajo de grado con una asesora de la Unidad de Micología Médica y Experimental.  “Otro de mis logros ha sido conseguir un excelente compañero para mi vida, una persona que también es del área de la salud; también mi hija, que se llama Juliana y que está en segundo grado. Hoy gozo de poder brindarle la posibilidad de que esté en un buen colegio, estamos tratando de formarla como una persona de bien, siempre por el mejor camino”.

Elaborado por: Andrea Martínez

Cultivar el espíritu investigativo, una tarea apremiante en los estudios sobre el aguacate

Dra. Gloria Cañas Gutiérrez
Investigadora de la Unidad de Fitosanidad y Control Biológico de la CIB

Para Gloria Cañas Gutiérrez, doctora en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia e investigadora de la Unidad de Fitosanidad y Control Biológico de la CIB, el análisis de los recursos genéticos del aguacate es de suma importancia para el desarrollo de la agricultura. Parte de sus investigaciones han estado orientadas al estudio de la diversidad genética de los cultivos criollos de la fruta en Antioquia y otros departamentos del país para la búsqueda de materiales promisorios como portainjertos. Estos recursos, aparte de tener un uso actual y potencial, constituyen la materia prima de los agricultores y fitomejoradores que buscan aumentar la productividad y la calidad de su cosecha.  

Su inmersión al mundo de la palta, como también es conocido este fruto exótico, le ha traído experiencias memorables: en su trabajo de campo no solo ha tenido la posibilidad de contemplar pintorescos paisajes de diferentes zonas del país, también de conocer productores e investigadores de diversas partes del mundo. Aunque la Dra. Gloria Cañas Gutiérrez culminó su bachillerato y se inclinó por las ciencias de la salud al estudiar inicialmente nutrición y dietética, encontró en la ingeniería agronómica no solo un aporte para el sustento de su familia que se dedicaba a las labores del campo, también la satisfacción de cumplir con un sueño que empezó a gestarse desde la infancia. “Desde niña sentí gran atracción por la naturaleza, era aficionada a los programas de televisión del canal Discovery, en especial aquellos donde trataban temas relacionados con el ADN y toda la información que se podía obtener a partir de él. Esto, sin duda, despertó una pasión por las ciencias biológicas”, expresa.

Desde que comenzó a estudiar ingeniería agronómica en la Universidad de Caldas tuvo muy clara su orientación hacia la investigación, recuerda que sus materias favoritas fueron fitopatología, genética y mejoramiento genético. “Cuando los profesores hablaban de la aplicación de la biotecnología en estas áreas, yo soñaba con trabajar estos temas. Lo más gratificante para mí es que hoy trabajo en el área que siempre quise, no todos los profesionales cuentan con esa oportunidad”, cuenta con satisfacción. La Dra. Gloria Cañas Gutiérrez se vinculó a la CIB en el año 2002, su primer contacto con la Corporación fue a través de los libros del fondo editorial cuando era estudiante de nutrición y dietética. Unos libros que, según su apreciación, eran de obligada consulta para todos los universitarios.

Un día, al tener una salida de campo al Departamento de Antioquia, visitó la CIB y no solo descubrió dónde se producían aquellas obras que alguna vez contempló, también un lugar donde era posible trabajar con aquello que le apasionaba tanto. “Cuando me gradué, emprendí mi sueño de ser investigadora y viajé desde el Eje Cafetero hacia Medellín a realizar una maestría en Biotecnología en la Universidad Nacional de Colombia, allí conocí al Dr. Rafael Arango, en esa época era director de la maestría y Coordinador del grupo de Biotecnología Vegetal de la CIB. No contaba con un trabajo de tesis, el profesor Arango me propuso un tema de investigación y presentamos un proyecto a Colciencias”, narra.

Esto ocurrió en el año 2002, desde ese año la CIB se ha convertido en su segundo hogar, el sitio donde he adquirido toda su experiencia profesional y donde ha logrado formarse como investigadora y doctora en ciencias agrarias. Durante los años 2012 y 2013 tuvo la oportunidad de trabajar en una entidad gubernamental y aunque fue una experiencia enriquecedora, regresó de nuevo a la CIB en el 2014 a seguir investigando, a seguir tejiendo su sueño.

Elaborado por: Andrea Martínez

El conocimiento, una luz que ilumina el verdadero camino del hombre

Dr. Rafael Arango – Líder de la Unidad de Biotecnología Vegetal

El nacimiento de la Unidad de Biotecnología Vegetal se remonta a 1995, año en el que el Dr. William Rojas, exdirector general y científico de la CIB, le propuso al Dr. Rafael Arango después de su instancia postdoctoral en Suiza, trabajar con plantas transgénicas. La confluencia de sus intereses permitió hacer cultivos y ejercer control frente a la Sigatoka negra, una enfermedad producida por el hongo Mycosphaerella fijiensis que produce enormes pérdidas en las plantaciones de plátano y banano. Con el transcurso de los años, las investigaciones del grupo también se han visto orientadas al trabajo con orquídeas en proyectos aplicados a cultivos vegetales para tratar de multiplicarlas, tanto por semillas como por multiplicación de meristemos, y de hacer diagnósticos rápidos de los virus que las afectan.  Quisimos acercarnos al Dr. Rafael Arango, líder de la Unidad, para reconstruir brevemente la historia visitando los parajes más recónditos de su memoria. Justo allí, al develar la cara más oculta, conocemos a un hombre amante de la fantasía y de la ciencia ficción. Un lector apasionado del escritor estadounidense Isaac Asimov.

¿En qué año ingresó a la Corporación?

Me gradué en 1985 como Médico Cirujano del CES. Recuerdo que establecí contacto con la Dra. Ángela Restrepo durante el último año de mi carrera, ya que hice una rotación en Micología. Realicé mi año rural en el Laboratorio de aquella misma Unidad y trabajé de 1986 a 1987 en la CIB, cuando aún estaba en el Hospital Pablo Tobón Uribe. Luego me fui a estudiar al exterior, hice un doctorado en Israel y un postdoctorado en Suiza.

¿Tenía algún referente de la Corporación antes de llegar a ella?

¡Eso fue hace tanto tiempo! Yo quería, sobre todo, trabajar en investigación. Me gustaba más la investigación que la práctica clínica, por esta razón fue que establecí el contacto con la Dra. Ángela Restrepo. En esa época había muy pocas instituciones en Colombia, particularmente en Medellín, que trabajaran en investigación a nivel de laboratorio.

La Dra. Ángela no solo goza de un estatus científico admirable, también es destacable su lado más afectivo. Muchos investigadores valoran la familiaridad y los buenos tratos con su equipo, ¿tiene alguna anécdota en particular? ¡También podemos apelar a la ocurrencia! 

No tengo una anécdota en particular, pero recuerdo que cuando trabajé en el laboratorio casi todas las que trabajaban allí eran mujeres. La Dra. Ángela Restrepo entraba al laboratorio y decía: “¿Qué hubo, niñas? ¿Cómo están?” ¡Yo al final ya me sentía involucrado en el saludo! Es cierto, ella establecía lazos afectivos con toda la gente.

¿Cómo acude al nacimiento de la Unidad de Biotecnología Vegetal? ¿Podríamos remontarnos a la década del noventa?

Hice el doctorado en Israel, después un postdoctorado en Suiza por dos años. Sostuve un contacto permanente con la Dra. Ángela Restrepo y el Dr. William Rojas. Él me escribió cuando yo estaba haciendo el posdoctorado, me dijo que él quería que yo volviera, estaba muy interesado en impulsar la parte de biotecnología en la CIB, y tenía nexos con el sector bananero. Él fue el que me propuso iniciar una unidad nueva trabajando con una enfermedad del banano que se llama la Sigatoka negra. Así fue como comenzó la unidad alrededor del año 1995.

En esa época era realmente muy difícil conseguir una financiación para iniciar la unidad, el Dr. Rojas gestionó demasiado para comenzar a ganar puntos en el sector bananero, con Colciencias y con la Gobernación de Antioquia para poder montar el laboratorio. Cuando yo llegué a la CIB junto con mi esposa, quien es Bióloga, no había nada de la Unidad de Biotecnología Vegetal, nos tocó montar todo de cero prácticamente.   

La Unidad también se ha destacado por trabajar con algunos géneros de orquídeas, ¿podría describirme un poco en qué consisten estos estudios?

Pretendíamos analizar estrategias de conservación de orquídeas que fueran silvestres, la idea era utilizar cultivo de tejidos vegetales para conservarlas. Trabajamos especialmente con unas especies de orquídeas que se llaman Masdevallia, un género de orquídeas pequeñas, muy bonitas. Se hizo un invernadero por Piedras Blancas, allí se mantenían las orquídeas y se daban cursos a los campesinos para aprender a cultivarlas. La idea era que ellos mismos aprendieran y pudieran posteriormente obtener alguna entrada económica a través de esto.

¿Cuáles han sido los logros más significativos de la Unidad durante todo este tiempo?

Te puedo hablar de logros científicos: hemos determinado las bases moleculares de la resistencia del hongo Mycosphaerella fijiensis a los fungicidas químicos, lo cual es muy importante para el sector porque el hongo se va volviendo resistente al control que se hace, entonces es importante entender cómo se vuelve resistente. Esa es una de las cosas más importantes que hemos hecho. También hemos estudiado mucho el genoma del hongo, hicimos una publicación sobre este tema en específico con una descripción muy detallada.

Hemos analizado a profundidad la interacción planta-patógeno; es decir, cómo las plantas de banano se defienden del ataque del hongo. También desarrollamos unas variedades de plantas de papa transgénicas, resistentes al insecto Tecia Solanivora.

Las circunstancias actuales nos llevan a reflexionar sobre la importancia de la producción y circulación de conocimiento y sus múltiples beneficios al servicio del hombre, ¿qué opina de esto?

Es importante apostarle a la investigación porque en nuestra sociedad actual el conocimiento es lo que dicta todas las cosas y lo que nos da luz para seguir transitando por el camino, si no tenemos conocimiento de nada, estamos perdidos. La investigación lo que busca es eso: adquirir conocimiento para el beneficio del hombre, para entender la naturaleza también y aprender a convivir con ella.

Elaborado por: Andrea Martínez

Elogio a la paternidad

David Franco Villa, mensajero de la CIB y su hijo Andrés Felipe Franco Londoño

David Franco Villa llegó a la CIB a principios del 2019 para cumplir con las labores de mensajería. Ese mismo año durante la celebración del Día de la Familia en la Corporación, conocimos a su pequeño de dos años, Andrés Felipe Franco Londoño. La imagen del padre y del hijo envueltos en un aura inquebrantable de amor puro, aún sobrevive con ternura en los recuerdos de los empleados que estuvieron presentes. Quisimos acercarnos a su historia para saber cómo vivencia la paternidad, su actitud frente a este rol en el que experimenta una constante sucesión de alegrías le rinde homenaje a esta fecha especial.  

Frente a la primera pregunta: “¿Cómo recibiste la noticia de ser padre?”, hay una fuente inagotable de emociones que van desde el estado eufórico de felicidad, hasta el irremediable miedo a lo desconocido. Durante los años en los que fue soldado profesional y estuvo en diferentes partes del país, cubriendo las zonas más afectadas por el conflicto armado, nunca pensó en ser papá. Estas travesías por el territorio nacional, en donde la constante adrenalina solo permitía pensar en un estado de supervivencia, nunca le brindaron la posibilidad de meditar sobre estos asuntos. Su retiro del ejército en el 2017 y el comienzo de una vida distinta al amaño del destino, propiciaron momentos trascendentales. 

Viviendo después su cotidianidad en Medellín con normalidad, un día fue a recoger como de costumbre a su pareja en su lugar de trabajo. No alcanzó a sospechar si quiera de lo que se trataba, aunque ésta lo recibió en un estado de nerviosismo: “David, siéntese que le tengo una noticia”. Ante la prueba de embarazo, experimentó en el momento una intensa conmoción; la vida para entonces, no volvió a ser la misma. “¡Es una mezcla de todo! ¡Ansiedad, alegría, miedo! El día que nació Andrés Felipe estábamos muy nerviosos. Estuve afuera del hospital con muchísimas ganas de entrar a ver a mi señora, pero no fue posible, me dejaron en la sala de espera. Sentía demasiada ansiedad, quería verlo, quería saber cómo había nacido. Me cambió la vida, le dio otro significado”, recuerda. 

Los padres como David, quienes sienten crecer durante nueve meses sus hijos en el corazón, y quienes optan por priorizar los asuntos más elementales de sus vidas para obedecer al llamado de la responsabilidad y el compromiso amoroso, aprecian cada mínimo detalle durante estos primeros años de crecimiento, desarrollo y exploración de su bebé. Al admirar la curiosidad de su hijo y su rápido aprendizaje, describe la paternidad como un constante acompañamiento en donde lo bueno y lo malo del mundo deben mostrarse. Puntualiza en que es necesario enseñarle a reconocer ambos caminos y educarlo para que sea un buen hombre en el futuro, y sobre todo alguien que siempre contará con el apoyo de su padre.Al proyectar un futuro tentativo, David visiona para su hijo una brillante carrera profesional en el Ejército, una institución estatal que le brindó a él los mejores momentos y las enseñanzas más profundas. Pero esto es solo si Andrés Felipe está de acuerdo y descubre un gusto por ello. Como padre, expresa que respetará las decisiones de su hijo cuando tenga la capacidad de hacerlo. “Andrés Felipe es mi vida, lo es todo”, expresa David. Hoy, 21 de junio de 2020, se siente orgulloso del rol que desempeña. No solo ha encontrado un motivo por el cual dar todo de sí, también para entregarse sin reparo a un dulce vivir en el que contempla con inspiración el cálido lugar de la infancia, aquel al que siempre se visita con el corazón más puro.

Elaborado por: Andrea Martínez

Fe y persistencia en medio de la ilusión de un futuro posible.

Claudia Mejía González – Integrante de la IPS CIB Laboratorio Especializado.

La vida de Claudia Mejía González, integrante de la Unidad IPS CIB Laboratorio Especializado, está a disposición de Dios. La espiritualidad cobija su hogar brindándole fortaleza y bienestar a todos los miembros de su familia: su esposo; sus dos hijos, Michelle y Mateo; y su nieto Simón, son su adoración. Al acercarnos a la mujer que siempre nos recibe con una cálida sonrisa en nuestro paso por la Recepción, encontramos una persona intuitiva de semblante piadoso que gusta ayudar a los otros de manera generosa. Al cumplir 21 años de trabajo continuo en la Corporación, quisimos hurgar un poco en su vida para contemplar los variados matices de su alma, así se desenvuelve su historia.

“María Loida Higuita, quien hace poco se pensionó, es mi cuñada. María llevaba mucho tiempo en la CIB, me hablaba de los laboratorios y de todo lo que se hacía. Una vez me preguntó que si quería trabajar allá y con el paso de los días me dijo: ‘Clau, imagínate que mañana tienes una entrevista en la Corporación’. Recuerdo que la tuve un 25 de marzo de 1999”, expresa. Claudia pasó la entrevista y el periodo de prueba, desde el primero de abril del mismo año acompañó a María en Oficios Varios. Tenía, para entonces, 23 años de edad, una hija de cuatro años y un deseo interrumpido de terminar sus estudios. Al ser una mamá joven en un colegio de estricta disciplina religiosa, solo pudo llegar al grado décimo después de la noticia abrupta de su retiro.

El Dr. William Rojas y la Dra. Ángela Restrepo, cofundadores de la Corporación, desde el inicio manifestaron su cariño con una amable bienvenida. Claudia, ante las imágenes de su pasado, elige una anécdota en particular de sus primeros días laborales que le suscita pena y gracia: “Una vez el Dr. Rojas recibió una visita muy importante en la CIB, María estaba muy ocupada y yo los atendí. ¡Nunca se me va a olvidar esto! Les llevé los tintos a los médicos que estaban con él y uno se me regó encima de la mesa de reunión, esa mesa todavía existe. Todos brincaron y yo me puse a llorar, pero todos me ayudaron a limpiar y me tranquilizaron”, recuerda tímidamente.

Después de dos años y medio en Oficios Varios, el Dr. William Rojas le propuso seguir estudiando y visualizar un futuro mejor. Le brindó no solo la posibilidad de terminar su bachillerato, sino también un cambio progresivo del cargo para atender a los usuarios en la Recepción, aprovechando su personalidad acogedora. A partir del mes de junio, Claudia empezó a estudiar los fines de semana, y a recibir cursos en diferentes instituciones sobre servicio al cliente. Así transcurrió un año: medio tiempo en Oficios Varios, medio tiempo en la Recepción. Recuerda que también contribuía al cuidado de las plantas en el grupo de Biotecnología Vegetal.  

Después de tres meses de prueba, más seis meses más laborando en la Recepción y justo después de su licencia de maternidad por el nacimiento de su hijo Mateo, recibió el cargo completo y se dedicó exclusivamente a la atención del público interno y externo. “Quisiera destacar la calidad humana de la CIB, hay muchas oportunidades de crecimiento. Doy la vida por la Corporación, yo no voy a la oficina a ganar dinero, voy porque quiero a la entidad a y las personas que contribuyeron en mi crecimiento personal. Todo lo que soy se lo debo a la CIB”, manifiesta. Claudia se graduó en 1995 de Secretaría Médica gracias al apoyo de la Dra. Luz Elena Cano y la Dra. Mirta Arango (QEPD). Con emoción recrea la siguiente escena: “La Dra. Lula me preguntó que si quería estudiar, me dijo que eligiera algo que me aportara para desempeñar bien mi cargo en Recepción. Me pagó desde el primer semestre hasta el derecho de grado”.

El servicio al cliente es uno de sus hobbies favoritos, gusta de atender a las personas y que queden satisfechas aunque esto implique en ocasiones discutir por cosas justas. Al acordarse de sus días pasados, enfatiza en las dificultades de aquella época: trabajar, estudiar, ser ama de casa, limitar el sueño, etc. Pero resalta la felicidad y el logro reconfortante de haber cumplido con un propósito: salir adelante gracias al apoyo constante de su familia, quienes representan los cimientos sólidos del amor.

Claudia se muestra transparente y abiertamente humana, no tiene miedo en reconocer sus errores y su lado menos amable: un fuerte temperamento; tampoco en dimensionar la otra vida, esa que quizá le hubiese correspondido al no buscar otra alternativa. “Mi situación económica era un poco difícil, gracias a este trabajo todo mejoró. Me hubiera sentido muy frustrada y quizá me hubiera dedicado sólo a ser ama de casa”. Muchas personas de la CIB que ya no están hacen parte de su historia vital al desempeñar un papel clave en su formación. La exigencia de la Dra. Ángela Restrepo, por ejemplo, a quien considera una de las mujeres más influyentes, es demasiado relevante. Pese a la dureza de las palabras y la crítica constructiva demasiado insistente, agradece infinitamente su aprendizaje. Claudia se abandona a la oración diaria para recibir la palabra de Dios, agradece todas las mañanas la vida, esta vida en la que es posible contemplar nuevos horizontes gracias a las bondades de aquellos que dan buscando solamente la satisfacción del bienestar y la felicidad compartida.

Elaborado por: Andrea Martínez

La cacaocultura, la esperanza de un país que renace gracias a las bondades de la tierra

Evelio de Jesús González, cacaocultor del municipio de Maceo

El pasado no solo sobrevive en archivos polvorientos resguardados en viejas estanterías de almacén, también yace en cada una de las narraciones fortuitas que reconstruyen la imagen de un país que forjó su identidad cultural a partir de las bondades de su tierra. Ante la nostalgia de una vida provinciana, los colombianos guardan cuidadosamente las evocaciones de su infancia entre los colores y los olores más característicos del campo, así como las tradiciones más arraigadas de los lugareños que a paso de mula los vieron crecer. La vida de Evelio de Jesús González, cacaocultor del municipio de Maceo, también tiene como trasfondo un imponente paisaje rural, el mismo que conocieron sus abuelos. Celebramos el Día Nacional del Campesino con un acercamiento a su historia personal y a su oficio, uno de los más importantes a lo largo del tiempo.  

La familia paterna de don Evelio, oriundos de Cocorná, llegó a la subregión del Magdalena Medio a principios del siglo XX. Su abuelo se dedicó a la ganadería y al cultivo de caña y café. Posteriormente, su padre heredó el oficio y les inculcó el mismo amor a sus siete hijos. “Mi papá tuvo varias propiedades, las libramos entre todos. Recuerdo que en 1978 nos fuimos para una finca llamada La Argentina, ubicada en el municipio de Amagá, costó alrededor de 550 mil pesos y todos trabajábamos en ella los sábados y en el periodo de vacaciones, en ese entonces era muchísima plata”, recuerda. 

Por tradición y vocación, después de muchos ires y venires, hoy es dueño de Cannes, una finca ubicada en el municipio de Maceo, en la vereda Alto Dolores, paraje Betulia. Siete hectáreas están destinadas al cultivo de cacao, tres a cítricos y dos a plátano. Hace 32 años descubrió los beneficios del cacao y se dedicó a cultivarlo con pasión. “Por mucho tiempo fui caficultor, pero me enamoré de la cacaocultura. Es un mundo muy amplio, a mí particularmente me interesa la investigación de clones. Constantemente estoy experimentando con híbridos para mejorar la calidad del cultivo”, expresa. 

Una de las preocupaciones constantes de don Evelio es la resistencia, para él de nada sirve un árbol productivo que no sobreviva a los inesperados cambios climáticos. Por ello suma significativos esfuerzos a trabajar con árboles más tolerantes. “El tema de calidad es muy importante en el ámbito cacaocultor, los expertos dicen que la calidad de un cacao depende en un 30% y 40% de la genética y un 60% o 70% del proceso de fermentación. Hacia allá apuntan los mercados, hay que buscar unos nichos estratégicos para mejorar la oferta”, resalta. 

Gracias a la presencia de CAESCA, que nació a partir de la articulación de asociaciones de producción de cacao con diferentes instituciones académicas e industriales donde la Corporación para Investigaciones Biológicas es la entidad líder, se busca mejorar la competitividad para promover la exportación de cacaos especiales. El acompañamiento de este equipo a los cacaocultores de los municipios de Maceo y Manaure, ha permitido vislumbrar oportunidades de mejora en los procesos de cultivo donde la experiencia física y sensorial es clave para determinar la potencia del producto. 

Para don Evelio es gratificante el acompañamiento, esto le ha permitido proyectar a futuro un sueño en donde el turismo desempeñará un papel importante gracias a la construcción del Túnel de la Quiebra, una mega obra que lo ubicará estratégicamente a una hora y media de Medellín. “Me imagino en la vejez recibiendo la visita de extranjeros y dándole la oportunidad a todas aquellas mujeres que se han capacitado en el tema, quiero que ellas vendan buenos productos. Creo que dentro de unos años la cacaocultura va a ser un sector por importante dentro de la economía mundial, se está investigando mucho sobre las bondades del cacao”. A pesar del panorama desalentador al que el sector se ve expuesto, es optimista frente a las posibilidades que ofrece su oficio en el tema de empleo. “Allí pueden trabajar todos los que componen el núcleo familiar, desde niños a ancianos, todos pueden aportar. Es una lástima que en este momento los costos de producción sean tan altos, porque el futuro puede llegar a ser muy prometedor”, expresa.

Pese a la incertidumbre que genera la noticia abrupta de una pandemia, don Evelio dignifica su oficio y manifiesta que la única ventaja de este momento histórico es la futura valoración positiva del sector agropecuario: “¿Qué sería de las ciudades sin nosotros?”, pregunta. En sus recuerdos aún recorre las calles de aquel Maceo en donde existían alrededor de treinta trapiches que molían toda la semana y del que hoy solo quedan tres que se resisten al tiempo. Señala que la principal fuente de economía del pueblo sigue siendo la ganadería; pero que, gracias a la incursión del sector cacaocultor y a un golpe de suerte del destino, podrían escuchar resonar con orgullo el nombre del municipio en las ciudades más inesperadas del mundo. 

Elaborado por: Andrea Martínez